Factores que inciden en la nutrición del hombre adulto.

Por: Alfredo Covarrubias-Gómez, Méd. Esp., L. N., Inst. Fís. Gpal.

Introducción

Existe una relación evidente entre la salud y la alimentación. Esta asociación ha sido descrita ampliamente en la literatura. Es evidente que la alimentación juega un papel importante en la sociedad humana (Gil-Hernandez, 2017) (Hernandez-Rodriguez & Sastre-Gallego, 1999).  

Un pléyade de factores sociales tiene impacto en la alimentación humana. Las religiones, la cosmovisión, la cultura local y diversas actividades influyen en los patrones de alimentación de las personas (Hernandez-Rodriguez & Sastre-Gallego, 1999). Ejemplos de ello son la cuaresma cristiana, el café de los velorios, las comidas de negocios, las cenas románticas, entre muchos otros. 

Aunado a lo anterior, los eventos históricos que han incidido sobre grandes grupos han tenido un impacto en la nutrición y salud de los seres humanos (Gil-Hernandez, 2017) (Hernandez-Rodriguez & Sastre-Gallego, 1999). Ejemplos de ello son las guerras mundiales (por mencionar eventos globales), las epidemias (peste negra en Europa, viruela en América), movimientos económicos (por ejemplo la revolución industrial).  

El impacto de la capacidad económica de las personas también tiene impacto en la salud y la nutrición (CONEVAL, 2019) (CONEVAL, 2018). Finalmente las diferencias de género impactan también en los patrones conductuales y sociales, y en la salud. Esta reflexión nos solicita una disertación sobre los factores que influyen y afectan a los hombres en el aspecto nutricional dentro de la comunidad. 

Factores que influyen o inciden en el papel del proveedor masculino y el origen de las «nuevas masculinidades».

México tiene una población compuesta por 49% de hombres. Si bien no se cuenta con un dato claro, al parecer el 50% de la población masculina es considerada adulta (entre 19 y 60 años) (Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, 2021).  

Lamentablemente, cuando se habla de los hombres como género la información es insuficiente, dispersa o inexistente. Se ha dejado de hablar de los hombres por qué el concepto alude la percepción arcana del patriarcado y la misoginia (Rodriguez del Pino, 2014). 

Esto en especial es importante en una era en donde se ha potenciado el empoderamiento de las mujeres. Consecuentemente, no es fatuo que en México exista un Instituto Nacional de las Mujeres y no exista un instituto nacional para los hombres. 

Se ha identificado que en México, 8 de cada 10 hombres (población de 14 años y más) trabaja (Instituto Nacional de las Mujeres, 2008). Casi todos ellos trabajan tiempo completo y 10% trabaja medio tiempo (Hernández-Licona, 2000). Los motivos por los cuales se incluyen en las filas de las fuerzas laborales son esquivos; sin embargo, 7 de cada 10 mexicanos considera el salario como un elemento de vital importancia (Expansión, 2016). 

El contar con un ingreso económico recurrente proporciona al individuo la capacidad de proveer a sus dependientes económicos o él mismo de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la vida (Rodriguez del Pino, 2014). Entre estas se encuentra la alimentación y la salud (que por cierto son derechos universales de la humanidad). 

En los modelos de patriarcado o de retroalimentación materno-paterno-filial queda claro el papel de proveedor del varón hacia sus dependientes económicos (ya sea clan, esposa, amantes, concubinas, hijos, entenados, y demás) (Rodriguez del Pino, 2014).  

Esos modelos arcaicos proporcionan diversas cualidades al rol masculino entre las que se encuentran: (i) el ser omnipotente, (ii) activo, (iii) fuerte, (iv) capacitado para enfrentarse con lo público de un modo privilegiado, (iv) con los códigos adecuados para el aprendizaje, (v) competitivo, (vi) jerárquico, (vii) con lazos sociales precarios, (viii) entre otros (Rodriguez del Pino, 2014). Todas estas características “súper-poderosas” son elementos que marcan la masculinidad mexicana hacia el constructo del “macho mexicano” (Núñez-Noriega, 2016).  

La presión social sobre lo esperado del proveedor entonces se convierte en un arma de doble filo. De tal forma que se cree que las “masculinidades frágiles” se inclinan hacia conductas de riesgo como lo es el alcoholismo o las adicciones; al tiempo que se “hipermasculiniza” a las conductas temerarias y violentas (Núñez-Noriega, 2016). 

Todo ello pone en riesgo la salud y nutrición. De tal forma que por el hecho de ser hombre se convierte en un factor de riesgo para padecer enfermedades psiquiátricas y crónico-degenerativas en forma temprana al tiempo que disminuyen su esperanza de vida (Secretaría de Salud, 2019) (Secretaría de Salud, 2016). 

Tales constructos han sido puestos bajo la lupa y han sido severamente cuestionados por las generaciones de hombres adultos jóvenes del siglo XXI, independientemente de su orientación sexual, motivado el origen de “nuevas masculinidades” (Núñez-Noriega, 2016). 

¿Qué repercusión tiene que no exista el papel de proveedor del hombre en la familia? 

Las nuevas masculinidades y el papel de proveedor han tenido encuentros y desencuentros interesantes en el transcurrir del último siglo. La conceptualización del siglo XIX y mediados del XX ha puesto de manifiesto el lado frágil del varón en la sociedad (Rodriguez del Pino, 2014). 

Los hombres jóvenes mexicanos en edad económicamente activa del siglo XXI se encuentran cara a cara con el fantasma del desempleo y ello conlleva a que los roles se inviertan en la sociedad mexicana actual (Expansión, 2016) (Instituto Nacional de las Mujeres, 2008). Sin embargo existen segmentos poblacionales que resienten la falta de empleo y la pérdida de la capacidad de ser proveedores; estos son, los varones de 45 a 65 años (Rodriguez del Pino, 2014). 

Las familias igualitarias y de las eras post-patriarcales se enfrentan a retos cada vez más fáciles de librar al disminuir las diferencias de género en el ámbito laboral (Instituto Nacional de las Mujeres, 2008). 

Conclusiones

El enfoque de género hacia los varones presenta limitaciones importantes. No cabe duda que años de “machismo” han impactado profundamente en la psique de los baby boomers. Sin embargo, las sociedades cambian y brechas que eran muy grandes con el tiempo se van cerrando.  

El ser varón presenta diversos factores que inciden en la alimentación y en la salud. De igual forma la sociedad tiene expectativas que son incumplibles cuando se atraviesan enfermedades incapacitantes o se pierde el empleo. 

Los roles sociales si bien están cambiando todavía estigmatizan la dependencia de los hombres y los señala a grados de incompetencia. No obstante a ello, esa realidad silenciada es cada vez menos marcada y las nuevas estructuras familiares tienen capacidades menos restrictivas en comparación con la primer mitad del siglo XX. 

Bibliografía

​CONEVAL. (2018). Medición de la Pobreza. (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social) Recuperado el 20 de Agosto de 2020, de Pobreza en México: https://www.coneval.org.mx/Medicion/PublishingImages/Pobreza_2018/Serie_2008-2018.jpg 

CONEVAL. (2019). Diagnostico sobre alimentacion y nutricion. Ciudad de México, Distrito Federal, México: Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social. 

Expansión. (26 de Abril de 2016). Esto es lo que buscan los mexicanos en un trabajo. Recuperado el 01 de Marzo de 2021, de Expansión: https://expansion.mx/carrera/2016/04/26/esto-es-lo-que-buscan-los-mexicanos-en-un-trabajo

Gil-Hernandez, A. (2017). Tratado de Nutrición (Tercera ed., Vol. Tomo 3: Nutrición Humana en el Estdo de Salud). Ciudad de México, México: Panamericana. 

Hernández-Licona, G. (2000). El empleo en México en el siglo XXI. El Cotidiano, 16(100), 117-128. 

Hernandez-Rodriguez, M., & Sastre-Gallego, A. (1999). Tratado de Nutrición. Madrid, España: Diaz-Santos. 

Instituto Nacional de las Mujeres. (Septiembre de 2008). Desigualdad de género en el trabajo . Recuperado el 1 de Marzo de 2121, de Centro de Documentación del Instituto Nacional de las Mujeres: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100923.pdf 

Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. (2021). INEGI. Recuperado el 6 de Febrero de 2021, de Población: https://www.inegi.org.mx 

Núñez-Noriega, G. (2016). Los estudios de género de los hombresy las masculinidades en México:reflexiones sobre su origen. Revista de investigación y divulgación sobre los estudios de género, 19(2), 31-62. 

Rodriguez del Pino, J. A. (2014). When man falls provider. Masculinity, unemployment and psychological distress in the family. A methodology for the search of affective normalization. Masculinities and Social Change, 3(2), 173-190. 

Secretaría de Salud. (2016). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino. Ciudad de México, México: Secretaría de Salud. 

Secretaría de Salud. (Diciembre de 2019). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018. (SSA, INSP, INEGI) Recuperado el 10 de Frebrero de 2020, de Encuesta Nacional de Salud: https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2018/informes.php 

Publicado por

Alfredo Covarrubias-Gomez

Médico Cirujano especialista en Anestesiología con alta especialidad en Medicina del Dolor y postgraduado en Cuidados Paliativos. Entrenador Físico Grupal especializado en baile aeróbico. Licenciado en Nutrición Aplicada

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